Afirmamos la fe cristiana histórica y proclamamos el Evangelio transformador del Señor Jesucristo. El Evangelio son Las Buenas Nuevas y las mejores noticias que alguien puede recibir. Creemos:
- En un Dios viviente que existe eternamente en tres personas: el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo.
- Que Dios reveló e inspiró la Biblia de tal forma que es la única Palabra de Dios escrita. Por lo tanto, las Sagradas Escrituras son la única autoridad incontrovertible que revela las leyes morales de Dios, su salvación del pecado y la manera en que debemos de vivir.
- Desde la desobediencia de Adán y Eva, toda la humanidad ha quedado corta en obedecer los dos mandamientos de la ley que Jesucristo nos marca: amar a Dios con todo nuestro ser y amar a nuestro prójimo como a nosotros mismos. El ser humano se ha convertido en un esclavo del egoísmo, está alejado de Dios y de su prójimo.
- Al haber muerto en nuestro lugar, Jesucristo nos reconcilia con Dios. Su sacrificio nos proporciona la emancipación del poder del pecado que se enseñorea sobre nuestras vidas; nos brinda el perdón por nuestras culpas; y nos reconcilia con Dios y el uno con el otro. Somos justificados, aceptos ante Dios, no por obras, sino por la inmensa gracia de Dios a través de la fe en Jesucristo. Creemos en la deidad de Jesucristo y en su nacimiento virginal, que tuvo una vida sin pecado, llena de milagros; y en su muerte en la cruz a favor de nuestra redención, en su resurreccion y ascención al cielo. Creemos que está sentado a la diestra del Padre haciendo intercesión por nosotros y esperamos su retorno a la tierra en gran poder y gloria.
- Creemos que el Espíritu Santo atrae al pecador al arrepentimiento, a la fe en Evangelio y el Cristo resucitado. Que da seguridad de salvación al creyente, reparte dones para ministerio y capacita para suplir las necesidades de los perdidos, los pobres y oprimidos.
- Que todo creyente en el Señor Jesucristo es miembro de su único, multiétnico, transcultural e internacional cuerpo, llamado la Iglesia Universal. Su unidad se demuestra cando nos extendemos más allá de las líneas raciales y denominacionales para demostrar el poder reconciliador del Evangelio.
- Nuestro llamado principal es comunicar el Evangelio a toda persona y desarrollar discípulos. Nada nos debe de distraer de cumplir la Gran Comisión que Cristo nos dejó hasta el día de su glorioso retorno.