Un Ministerio para nuestros hijos

El día que mi esposo y yo nos convertimos en padres, brotó ese amor instantáneo y anhelo por dedicar nuestros hijos a Dios. Una de nuestras metas era darles la oportunidad de crecer en un buen ministerio de niños. Me refiero a un lugar que enseñe, plante a Jesús en sus corazones y sea de influencia para sus vidas, no solo a un lugar que sirva de “guardería” mientras nosotros estamos en un servicio dominical.

Un día, al recoger a mi hija del kínder, me dio un boleto para un evento de niños cristiano, se llamaba “Xtreme Fest”. También me invitaron a un grupo de mujeres y decidí asistir. Me habían acogido muy bien y había aprendido mucho de la Palabra de Dios, así que me animé a llevar a mi niña a esta fiesta de otoño.

Antes del evento, la persona que nos invitó nos dio un paseo por todas de las instalaciones de Vino Nuevo. Y aunque no pudimos entrar a los salones, nos asombró el ambiente que se alcanzaba a percibir a los largo de todo ese pasillo de salones para todas las edades. Recuerdo que mi esposo y yo nos vimos el uno al otro, y supimos que Vino Nuevo era el lugar donde queríamos ver a nuestros hijos crecer.

Después del evento regresamos al siguiente domingo a ver la dinámica de cómo fluye la iglesia en un domingo regular. Al dejar a mi hija en su salón, vi un equipo de maestros que estaban recibiendo a los niños con un entusiasmo que contagio a mi hija de inmediato. Todos los maestros habían planeado un baile para enseñarle a los niños un versículo y por fin vi cómo Dios nos había llevado al lugar que tanto estábamos buscando.

¡Qué manera tan inusual de llevar a cabo una escuela dominical!

Después de yo haber servido anteriormente en una escuela dominical me quede asombrada. Mi idea de escuela dominical era diferente “vamos a orar, vamos a pintar y vamos a guardar silencio”. Todas mis expectativas fueron altamente superadas. Dios me mostró que ama a los niños tal y como son: gritones, juguetones, chistosos y hasta competitivos.

Sin duda alguna, Vino Nuevo El Paso se convirtió en nuestra casa. A los seis meses de congregarnos, nos propusimos buscar un ministerio en el cual servir. Mi esposo me dijo, “Vamos a servir donde quieras pero con los niños ¡no!”

En nuestra búsqueda de ministerio nos ofrecieron ver si Xtreme Kids era para nosotros. Sin duda decidimos quedarnos y desde el 2010 somos parte de este ministerio.

Hemos tenido el privilegio de crecer, pero también de participar en el crecimiento de otros. Hemos podido dejar huella en la vida de tantos niños, maestros y hasta padres. Somos un equipo de cientos de voluntarios que en cada campus, semanalmente, nos dedicamos a alentar, inspirar y enseñar a los pequeños.

Estamos sumamente orgullosos de nuestra casa, vivimos agradecidos de poder servir en ella para compartir a otros el amor de Dios. Es un gran privilegio juntos crecer en familia.

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